El Festival de la Canción de Eurovisión nunca está exento de controversia. Este año, el foco del debate se centra en Rumania. Su representante, Alexandra Căpitănescu, ha desatado una tormenta mediática con su canción «Choke Me». Mientras algunos sectores exigen su descalificación, otros defienden la libertad de expresión artística frente a lo que consideran una doble moral en el certamen.

El Origen del Escándalo: ¿Una Letra Peligrosa?
La controversia estalló cuando diversas organizaciones contra la violencia criticaron duramente la letra de la canción rumana. Durante los tres minutos del tema, la frase «choke me» (estrangúlame) se repite unas treinta veces. Además, incluye versos como «es difícil respirar» y «haz que mis pulmones exploten».
Por lo tanto, expertos como Clare McGlynn, profesora de derecho en la Universidad de Durham, han calificado la propuesta como «peligrosa». Según estos críticos, la canción parece glorificar la estrangulación sexual. Esta práctica conlleva riesgos médicos graves, incluyendo daños cerebrales e incluso la muerte. En consecuencia, muchos fans han inundado las redes sociales pidiendo a la EBU que obligue a Rumania a modificar la letra.
La Defensa de Alexandra: Una Metáfora sobre la Ansiedad
Frente a las duras acusaciones, la ganadora de La Voz Rumania no se ha quedado callada. Alexandra Căpitănescu ha publicado un comunicado contundente para aclarar la intención real detrás de su obra.
Para la artista, la canción no tiene ninguna connotación sexual. Al contrario, es una profunda metáfora sobre la salud mental. «Choke Me» habla del miedo interior, las dudas y esa sensación de asfixia emocional que produce la ansiedad.
De hecho, la cantante explica que la música es su forma de procesar emociones complejas. Por ello, la letra trata sobre recuperar el control cuando las expectativas propias te ahogan. Su mensaje busca empoderar, no poner en peligro a sus oyentes.
[Insertar imagen aquí – ALT: Primer plano emocional de Alexandra Căpitănescu durante su actuación en Eurovisión]
Doble Moral en Eurovisión: El Papel del Reino Unido
Aquí es donde el debate se vuelve realmente interesante. En lo personal, lo veo de esta manera, una clara hipocresía en la forma en que se juzgan las propuestas.
El año pasado, la televisión británica (BBC) se quejó del tema de Malta. La canción, originalmente titulada «Kant», sonaba como un insulto en inglés. La presión obligó a Malta a cambiar el título a «Serving». Sin embargo, muchos recuerdan que el propio Reino Unido envió en 2024 a Olly Alexander con una puesta en escena visualmente muy fuerte y provocativa.
¿Por qué se permite una libertad de expresión visual extrema pero se rasgan las vestiduras por una letra metafórica? Resulta evidente que medir la moralidad del festival con varas distintas genera frustración.
En Busca de un Punto Medio
En lugar de aplicar la censura de forma unilateral, la EBU debería fomentar el diálogo. La organización no puede simplemente actuar para complacer al Reino Unido cada vez que presenta una queja. Si lo hace, el festival se enfrentará a este mismo problema año tras año. Lo más sensato sería sentarse a negociar con Alexandra y su delegación para llegar a un acuerdo mutuo que respete la integridad de la canción sin alienar a la audiencia.
A continuación, repasamos cómo se han manejado las últimas controversias relacionadas con la moralidad en el festival:
| Año | País | Artista / Canción | Motivo de la Controversia | Resolución |
|---|---|---|---|---|
| 2024 | Reino Unido | Olly Alexander | Actuación visualmente provocativa y explícita. | Participó sin cambios en la puesta en escena. |
| 2025 | Malta | Sarah Bonnici / Kant | Juego de palabras malsonante («Kant» sonaba a insulto). | Censura: Se cambió el título a «Serving». |
| 2026 | Rumania | Alexandra / Choke Me | Acusaciones de promover prácticas de asfixia. | En debate por la EBU |
Conclusión
El arte siempre debe desafiarnos y hacernos pensar. Mientras la línea entre la seguridad del público y la libertad creativa siga siendo difusa, Eurovisión tendrá que aprender a mediar mejor estos conflictos. La música de Alexandra merece ser escuchada en su contexto real: una lucha vocal contra la ansiedad.
¿Y tú qué opinas? ¿Crees que la EBU debería obligar a Rumania a cambiar su letra, o consideras que se está exagerando una simple metáfora? ¡Déjanos tu comentario y únete al debate!
FUENTE: The Guardian